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Los impactantes detalles de la muerte de Kevin Martínez en Chascomús: «Con la última piña me lo mató»

Kevin Martínez, de 15 años y residente de Chascomús, dejó intacta en su habitación la mochila roja y negra del colegio, con los libros dentro, tal como la había dejado el martes 12 de mayo antes de salir a dar una vuelta en moto con un compañero. Sin embargo, nunca regresó.

Los impactantes detalles de la muerte de Kevin Martínez en Chascomús: «Con la última piña me lo mató»

El adolescente fue atropellado en la esquina de Jacarandá y Quintana, en esa ciudad bonaerense situada a 130 kilómetros de la Capital Federal. Leandro Marzzellino, un vecino de la cuadra, inicialmente se acercó con la intención de asistirlo. No obstante, mientras Kevin yacía indefenso sobre una camilla médica en la calle, el hombre lo ahorcó, le puso la rodilla en el cuello y le propinó cinco golpes en la cabeza. “Con la última piña me lo mató”, relata Marcos Martínez, padre de Kevin.

En un video se escucha a Kevin gritar desesperado pidiendo ayuda. Había chocado junto a su compañero de 17 años contra un Ford Ka conducido por María Antonella Saint Jean, de 25 años. Según vecinos, la moto circulaba a alta velocidad por Quintana y colisionó de costado contra el automóvil. El joven de 17 años manejaba la moto y Kevin iba como acompañante; ninguno llevaba casco. Tras el impacto, ambos fueron despedidos, y Kevin quedó consciente pero con una grave lesión en una pierna.

En ese momento se acercó Marzzellino, quien vive en La Plata y estaba de visita en la casa de su madre, ubicada a pocos metros del accidente. Según el relato familiar, Leandro aplicó una violencia desmedida: le puso la rodilla en el cuello a Kevin para sujetarlo y le dijo “estás drogado”, comenzando luego a golpearlo repetidamente en la cabeza.

La familia de Kevin exige justicia y sostiene que la agresión de Marzzellino influyó en el desenlace fatal. “Podría estar internado igual que el otro adolescente. A ese asesino lo crucé varias veces en la calle. Debería estar detenido por la causa penal que tiene en su contra”, señaló Marcos, quien trabajó durante años en el corralón Carosio junto a Fernando, hermano del agresor.

Marcos agregó que “la Policía y los médicos lo agarraron de prepo, lo ataron, lo esposaron y, estando esposado, Leandro le puso la rodilla en el cuello. Kevin sufría de asma y gritaba porque no podía respirar. Ahí brutalmente le pegó como cinco o seis piñas. La médica nos dijo que tenía una marca que no era de un golpe”.

Por su parte, Tatiana, hermana de Kevin, comentó que una policía sin uniforme le pedía la contraseña del teléfono mientras Kevin gritaba de dolor. “Los milicos le torcían los dedos para que dijera la contraseña. No tendrían que haberlo esposado y debían llevarlo de urgencia al hospital”, afirmó.

El personal de la ambulancia decidió trasladar primero al otro adolescente, presuntamente en estado más grave. Este joven, de 17 años, está internado en estado grave, cuenta con antecedentes penales y la moto en la que circulaba tenía pedido de captura por robo desde el 9 de mayo. “La enfermera dejó a mi hijo, que era el menos grave, bien sentado en el cordón para cuando viniera la ambulancia. Pero después sucedió todo esto”, expresó Marcos con indignación.

Finalmente, Kevin fue trasladado al hospital local y luego derivado al Sanatorio Franchin en Buenos Aires. Al llegar a Capital Federal, ya no respondía. “Llega inconsciente, casi muerto. Dejó de reaccionar después de la última piña de Marzzellino”, relató su padre. Los médicos indicaron que las máquinas lo mantenían con vida. “Nos llamaron y nos dijeron que el cerebro se había desprendido del tronco cerebral y el cuerpo se desconectó. Respiraba por asistencia mecánica. Le hicieron numerosas pruebas para ver si reaccionaba y no hubo respuesta”, añadió Marcos.

Su familia no entiende cómo la Policía y el personal médico permitieron que Marzzellino se acercara al joven de 15 años. “Lo ahorcaron, lo mataron. Nos indigna muchísimo cómo la justicia dejó actuar a esta persona”, afirmó su padre.

Romina y Marcos, padres de Kevin, habían decidido donar los órganos para ayudar a otras personas. “Con su cuerpo podíamos salvar otras vidas. Habíamos firmado el acta de consentimiento, pero cuando nos llegaron los mensajes y videos, decidimos cancelar todo”, concluyeron.

Tatiana, hermana de Kevin, lo recuerda como “un niño, un bebé en el cuerpo de un adolescente bastante grande”. Practicaba boxeo con él, la única actividad que le interesaba. “Se la pasaba jugando con mis hermanos, molestaba a mis primos y tenía que distraerse con juguetitos para matar el aburrimiento”, contó.

Kevin asistía diariamente a la escuela N° 3 de Chascomús y rara vez faltaba. Sin embargo, su familia reconoce que atravesaba una situación complicada por consumo de marihuana. “Era un chico muy difícil, luchábamos contra su consumo”, explicó Tatiana.

En contraste, la familia de Marzzellino ofreció otra versión sobre lo ocurrido y la relación entre Leandro y Kevin. La madre del acusado afirmó que “cuatro veces me quiso robar ese chico”. Por su parte, el hermano de Leandro sostuvo que él reconoció a Kevin cuando acudió a ayudarlo y que existían conflictos previos en el barrio: “Kevin golpeaba el portón de la casa de mi mamá y la hostigaba junto

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