Dirigentes del peronismo, incluidos aquellos con origen en el partido pero alejados de Unión por la Patria, han organizado en las últimas semanas reuniones para explorar la posibilidad de conformar un frente amplio que enfrente al Gobierno en las elecciones del próximo año. Este reagrupamiento, que considera mantener las PASO como una condición clave para concretarse, podría encontrar resistencia en el kirchnerismo. Desde La Cámpora, en la etapa inicial de los movimientos hacia el proceso electoral de 2027, objetan una posible confluencia con sectores que colaboraron —y aún colaboran— con el oficialismo en el Congreso.

Esta postura, impulsada por la organización liderada por Máximo Kirchner, genera una nueva diferencia con la visión de Axel Kicillof. Cada vez más explícito en su intención de proyectarse como candidato presidencial, el gobernador bonaerense impulsa la construcción de un espacio que exceda al peronismo y una “corriente de opinión” contraria al actual modelo económico. Aunque no necesariamente para una alianza electoral, el foco estaría puesto en un posible balotaje. En ese sentido, Kicillof afirmó: “Cualquiera que esté en contra de Milei a mí me sirve”.
“No tenemos que pensar en espacios que sean simplemente anti Milei, ni anti nada. Tenemos que acostumbrarnos otra vez a pensar de manera más positiva y a construir no en contra de alguien, sino a favor de los intereses de la mayoría”, expuso Máximo Kirchner durante su recorrida por María Teresa y Puerto General San Martín, en Santa Fe.
“No estamos de acuerdo en armar un frente anti Milei con los que votan a favor del oficialismo en el Congreso”, indicaron allegados al jefe de La Cámpora, a pesar de que la posibilidad de un acuerdo amplio comenzó a tomar fuerza tras la visita de Miguel Pichetto a Cristina Kirchner. Máximo también se reunió con el exsenador y actual diputado, exvicepresidente candidato de Mauricio Macri, quien ahora busca retornar al peronismo.
“Todo lo anti no funcionó: el antimenemismo, el antikirchnerismo y el antimacrismo, incluso nuestro último gobierno, terminó fracasando. Eso no significa no tender puentes para construir, pero la prioridad tiene que ser el programa y ponernos de acuerdo en puntos sobre qué país queremos, como el perfil productivo, qué hacemos con la deuda y aspectos institucionales como la Justicia”, adelantaron sobre la discusión en torno al marco de alianzas. Este debate tendrá lugar en los próximos meses, sin que aún esté claro quiénes participarán en las negociaciones ni cómo se definirán los acuerdos.
Hace dos semanas, Kicillof recibió en la gobernación bonaerense a Emilio Monzó y Nicolás Massot. Desde el entorno del gobernador lo describieron como parte de una dinámica de “hablar y escuchar a todos”, mientras que ambos exmacristas aseguraron que “la situación del país es tan preocupante que lo ideológico ya no es un límite para conversar y construir confianza”. Desde La Cámpora, en tanto, recalcaron que al día siguiente Massot votó a favor de la reforma a la ley de Glaciares impulsada por el oficialismo.
En el kirchnerismo también expresan reparos hacia gobernadores como el tucumano Osvaldo Jaldo, el catamarqueño Raúl Jalil y el salteño Gustavo Sáenz, cuyos legisladores actúan como aliados del oficialismo en el Congreso. “Las listas otra vez no las van a armar ellos”, advierten, anticipando un conflicto en esas provincias. Los tres dirigentes rompieron con el bloque de Unión por la Patria. En particular, en La Cámpora señalan la reciente fractura en Catamarca, donde critican que Cristina Kirchner cerró el paso a Dalmacio Mera para favorecer al sector de Lucía Corpacci y Jalil, quien la sucedió.
Kicillof y Máximo Kirchner mantuvieron su último diálogo el 26 de octubre, tras los resultados adversos en las legislativas, en el búnker ubicado en el hotel Grand Brizzo de La Plata. Desde entonces, aumentaron los reproches hacia el gobernador por la decisión de desdoblar las fechas electorales, lo que no solo impactó en la cosecha legislativa bonaerense sino también en otros distritos. Asimismo, lo responsabilizan por la obtención de votos de La Libertad Avanza que facilitaron la aprobación de proyectos como la reforma laboral.
El exministro de Economía durante el gobierno de Cristina Kirchner tampoco mantiene vínculo con su exjefa política. En el entorno de Máximo Kirchner no descartan una ruptura y consideran posible que La Cámpora termine apoyando la candidatura presidencial de su actual adversario interno. Una de las cartas negociadoras podría ser la postulación para la gobernación bonaerense.
A diferencia de la candidatura presidencial, La Cámpora proyecta impulsar un candidato para la sucesión de Kicillof. Entre quienes suenan están Mayra Mendoza, el propio Máximo Kirchner, quien no descarta esa opción, y otros intendentes alineados con la exmandataria, como Federico Otermín y Gustavo Menéndez. “Axel va a tener que decidir si prioriza su proyecto presidencial o dejar un sucesor”, afirmó uno de los jefes comunales, sumando presión.
En La Plata también mencionan la posibilidad de definir la candidatura en una PASO, en la que por el Movimiento de Funcionarios y Dirigentes (MDF) suenan nombres como Jorge Ferraresi, Gabriel Katopodis y Julio Alak, entre otros. Sin embargo, reconocen que “todo tiene que ir encastrando”. En esta estrategia incluyen la reciente habilitación
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