La historia de Marcos Rojo en Racing parece cerrarse tal como comenzó. Gustavo Costas, en su momento, había justificado la incorporación del defensor al equipo que competía por la Copa Libertadores 2025 con la expresión: «Necesito un hijo de p…». Rojo llegaba «colgado» desde Boca tras un conflicto con Miguel Ángel Russo, y Diego Milito, siguiendo esa línea, le abrió las puertas del club “cuando no lo quería nadie”, según se comenta actualmente. Ahora, con la Academia prácticamente fuera de toda competencia, el ex Manchester United busca forzar su salida hacia Estudiantes y decidió no presentarse al entrenamiento. Ayer por la tarde, la tensión escaló en la oficina del presidente de Racing, donde el directivo y el futbolista mantuvieron una reunión que terminó a los gritos.

En Avellaneda, el llamado «Racing negativo» volvió a hacer estragos. En lo futbolístico, Diego Milito no logra concretar en la cancha el «salto de calidad» prometido durante la campaña. El último golpe lo sufrió el domingo en Rosario: Racing ganaba 2-0 frente a Boca y, con tres cabezazos de Enner Valencia, el equipo xeneize dio vuelta el partido y eliminó a la Academia de la Copa Argentina, el único camino que quedaba para acceder a un torneo internacional el próximo año. Con la eliminación aún fresca, Rojo se presentó en las oficinas de Milito y le manifestó su intención de irse a Estudiantes, club que lo necesita para afrontar las semifinales de la Copa Libertadores.
“No te voy a negociar. Sos un jugador importante. Tenés que ponerte en mi lugar. Nosotros te fuimos a buscar cuando no te quería nadie, ni siquiera Estudiantes”, le respondió Milito, quien, tras la eliminación y la salida del DT Juan Pablo Vojvoda luego de apenas 13 partidos, buscaba evitar nuevos conflictos. Sin embargo, la situación se tensó y la reunión terminó a los gritos.
La presión que Rojo pretendía ejercer no tuvo el efecto deseado; sin embargo, el futbolista redobló la apuesta y este miércoles no se presentó a entrenar con el plantel para presionar por su salida. “Mi ciclo en Racing está cumplido”, sostiene.
Curiosamente, desde Estudiantes aún no se comunicaron formalmente con Racing. Desde La Plata informan que tras el intento fallido de Rojo, este miércoles Agustín Alayes se pondrá en contacto para expresar el deseo de repatriar al defensor formado en las inferiores del Pincha. En caso de no obtener respuesta, será Juan Sebastián Verón quien hablará directamente con Diego Milito.
En el ambiente del Cilindro de Avellaneda califican a Marcos Rojo como un desagradecido, argumentando que el club le abrió las puertas cuando nadie más lo quiso y que siempre lo respaldaron a pesar de las críticas.
La realidad es que el paso de Rojo por Racing fue errático. Debutó con un buen desempeño ante Peñarol en los octavos de final de la Copa Libertadores, pero luego fue expulsado desde el banco y se perdió los cuartos contra Vélez. Regresó en el Maracaná en semifinales contra Flamengo, partido en el que provocó una fractura maxilofacial al capitán Santiago Sosa, quien tuvo que someterse a una compleja intervención quirúrgica y se perdió la revancha y gran parte de la temporada restante.
La dirigencia de Racing considera que respaldó a Rojo en esa y otras situaciones conflictivas, incluso extendiéndole el contrato hasta finales de 2026. Por eso, creen que debe respetar su vínculo y concentrarse en los seis partidos que le quedan al equipo para intentar, a pesar de las dificultades, acceder a los playoffs del Clausura o a la Copa Sudamericana.
Desde el entorno del jugador ya dejaron entrever que no hay vuelta atrás: “En Racing no juega más”, lo que indica que su historia en Avellaneda terminará como empezó: con conflictos. La pregunta ahora es si Estudiantes realizará una oferta que satisfaga a Milito o si el futbolista cumplirá el contrato entrenando separado hasta diciembre, fecha en la que finaliza su vínculo.
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