Los mosquitos tigre no son bienvenidos en Saint-Just Saint-Rambert, un municipio del sureste de Francia, donde el alcalde emitió una orden para prohibirles sobrevolar la localidad, luego de las quejas de los vecinos que no podían disfrutar de un aperitivo al aire libre debido a estos insectos.

El decreto, firmado por el alcalde Olivier Joly el 1 de septiembre, establece que «todo mosquito tigre que no respete» la orden «se expone a acciones legales», al considerar que «sus vuelos repetidos, rasantes o circulares y sus picaduras pueden provocar irritación y exasperación».
«Es un tema serio y ligero a la vez, pero estas pequeñas cosas pueden amargarnos la vida», declaró Joly, regidor de esta ciudad de 15.000 habitantes, luego de que el canal local TL7 Loire diera a conocer la medida.
Al explicar la motivación, el alcalde agregó: «Cuando volví de vacaciones, algunos vecinos se me acercaron diciendo: ‘¡Ya no podemos tomar el aperitivo fuera!’. Por eso había una necesidad de movilizar nuevamente a la población sobre los gestos de proximidad».
El municipio ya ha instalado trampas para mosquitos, refugios para murciélagos y mástiles solares para atraer golondrinas, conocidas voraces devoradoras de mosquitos. Estas acciones implicaron un presupuesto de 45.000 euros (52.280 dólares).
«Un mosquito pasa la mayor parte de su vida a 150 metros alrededor de donde nació», explicó Joly, quien en su decreto también exhorta a los habitantes a eliminar el agua estancada en cubos, macetas y neumáticos usados, así como a cubrir o tratar los estanques.
Por el momento, el alcalde reconoció que «ningún mosquito ha sido detenido ni multado».
Debido al calentamiento global, el mosquito tigre, antes limitado a regiones tropicales y subtropicales, ha ido expandiéndose en Francia, donde fue detectado por primera vez en 2004.
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